
En un avión hacia Vancouver... by Toño
Vamos en el avión. El aire es nuestro hogar temporal. Atravesamos nubes, sobrevolamos mares, aterrizamos en tierras lejanas y desconocidas o en tierras cercanas y conocidas. Nuestra siguiente parada es Vancouver. El frío norte nos espera y me pongo a pensar en que hace tan sólo unas cuántas horas atrás nos encontrábamos en el calor sudamericano.
...el frío al que nos dirgíamos.
Ahora, a treinta y siete mil pies de altura, vamos acercándonos cada vez más al gélido norte. Emociones, aventuras, experiencias y lecciones de vida han caracterizado el último mes de nuestra vida. Hemos tenido la fortuna de conocer a personas de muy diversas culturas.
Niños indígenas de la isla flotante de totora en Bolivia
Pero de alguna manera sabemos que esto sólo es la punta del iceberg, la cereza que adorna a un gran helado, la… bueno ya entendieron que esto sólo es el principio. No tienen idea de lo afortunados que nos sentimos al poder compartir esto con todos ustedes. Para aquellos que nos conocen directamente, para aquellos que no, para todos, pueden saber que no importan las distancias: ni físicas, ni temporales. En poco tiempo hemos aprendido que hay estados cómo la felicidad que unen a los seres humanos sin importar nada. Espero que todo cuánto va apareciendo en nuestro camino podamos compartirlo con ustedes. Mientras tanto me pongo a pensar en las infinitas historias que seguramente encontraremos en Vancouver. Ahora miro por la ventanilla del avión, observo con toda mi atención las formaciones montañosas repletas de nieve. El blanco se extiende hasta dónde mi vista alcanza y empiezo a imaginarme mundos lejanos… Sin embargo, aquel mundo que importa en estos momentos es aquel que estaré presenciando en cuánto el tren de aterrizaje baje y toque la pista.
Vancouver: aquí vamos!

