Llegamos a Cambodia mientras celebraban el año nuevo. La celebración dura tres días y en este periodo la gente visita los diversos templos budistas que colman su capital. Nos explicaron que, siendo un país predominantemente budista, la población encuentra una gran alegría al poder ir durante estos días a los templos junto con sus familias para dar gracias por todas las cosas que lograron el año pasado y para desear lo mejor para sí mismos y para los demás durante el año que se avecina. Gente camina por los parques que circundan a los templos y, aun cuándo se trata de lugares a los que les tienen un profundo respeto, se percibe una atmósfera de festividad y de celebración. La gente va de un altar a otro a dar gracias por todo lo que sienten que deben dar gracias y, acto seguido, van hacia los parques dónde se sientan a disfrutar de una comida al aire libre; o bien, se dedican a divertirse jugando juegos tradicionales en la plaza pública. Tuvimos suerte de poder llegar en fechas tan significativas para el país. Pudimos presenciar de frente matices particulares de la felicidad de este hermoso país, llamado Cambodia.


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