Una noche de pensar en todo lo que ha pasado en los últimos días; una noche de valorar que el viaje ha comenzado; una noche de sentarse, con la computadora en las piernas, para escribir lo que ha pasado y lo que pasa por mi mente; una noche en la que recuerdo el día en que llegué a la ciudad de Madrid y que, por ejemplo, me gustó el aeropuerto por la manera en que en éste se mezcla lo funcional y lo estético; una noche en la que pienso cómo fue que fui testigo de la felicidad en la ciudad de Madrid.
Cuándo queremos hablar de felicidad podemos emplear muchos adjetivos y una serie de ejemplos para poder hablar de ella. Y todo eso es válido –acaso de necesario- para poder comprender algo tan sencillo –pero que puede suponerse complicado- cómo lo es la felicidad.
Quizás una de las cosas que más me llegan a la cabeza es la de pensar que la gente en Madrid –y, por extensión, en una parte de España- se siente muy contenta y muy feliz con su cultura, con sus tradiciones. Desde el gusto con el que hablan de su historia y de un legado que data de cientos de años hasta la manera en la que disfrutan de su comida y de compartir con sus amigos o familiares –o ambos- unas tapas. La felicidad en Madrid puede observarse en esas y en muchas otras cosas más.
Por mi cuenta (y esa fue una gran sorpresa) jamás me habría imaginado –siendo un nuevo corredor por afición- realizar una carrera de 10 kilómetros del otro lado del mundo (al menos desde mi perspectiva). Mucho menos que esa carrera iba a llamarse San Silvestre Vallecana y que iba a realizarse –cómo parte de algo tradicional- en la ciudad de Madrid. Tampoco me habría imaginado llegando a pie al frente del estadio Santiago Bernabeu para presenciar un mar de gente lista para correr en una noche fría y lluviosa en la ciudad de Madrid. Jamás me habría imaginado la gran celebración que me encontré, bajo el nombre de carrera, y la buena energía que se compartía en ese evento. Lo curioso del caso fue encontrar la felicidad en cada uno de los centímetros, de los metros... de cada uno los kilómetros recorridos.: de haber experimentado una gran euforia al correr, al lado de Tony y de Kelly, diez mil metros bajo una lluvia copiosa. Y lo mejor de todo fue sentirse parte de un todo que, al compás de zancadas y de gotas de sudor, compartía una alegría colectiva por el mero hecho de encontrarse allí, despidiéndose de una manera tan positiva del año 2009 que se ya se iba.
También la felicidad que pude ver en la gente que se dedica a servir a gente que tiene necesidades y se encuentra en circunstancias adversas. La propia felicidad y el sentido del humor de dicha gente, dispuesta a ver las cosas desde una perspectiva más positiva: reparando más en lo que sí tienen que en lo que no tienen. Simple y sencillamente el gusto y la oportunidad que tuvimos de compartir con la risa sonora y el sentido del humor de Ángel, el hombre que nos llevó de arriba para abajo por todo Madrid y que compartió su tiempo, sus experiencias y su conocimiento con nosotros.
No me queda si no despedirme de Madrid. Darle las gracias a todos los que nos encontramos en esta ciudad. Dar las gracias por habernos recibido en su hermosa ciudad y por habernos enseñado tanto cómo lo hicieron. Ahora sólo puedo apagar la computadora., agarrar la mochila y dirigirme, junto con Tony y Kelly, hacia Portugal.


Vincent Lau Chan
Sigan escribiendo sus blogs... llevan más de dos semanas de nó hacerlo, y personalmente quisiera saber acerca de sus perspectivas en los países que han visitado en el Caribe... Mucha Suerte Muchachos!
Elaine
Hey!! Tony, I met you in Munich last year when you worked as a tour guide, I was part of a group of panamanians that were studying in Stuttgart. I just saw you in the newspaper today.
If you see this and are still in Panama, send me an email and we can go out for some beers! Prost! :)
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